sábado, 26 de septiembre de 2009

Obra Corta- MIRAR Y NO TOCAR



MIRAR Y NO TOCAR

De Santiago Serrano


Ganadora 4ª Concurso Nacional de Obras de Teatro Breve
Instituto Nacional del Teatro (Argentina)



Living de un apartamento. Es de noche . Un hombre se pasea por la habitación. Cada tanto se detiene y disimuladamente mira hacia fuera. Su esposa le habla desde la cocina.

Mujer:
¿Sigue mirando?

Hombre:
No puedo asegurarlo. A veces tengo la certeza... pero hoy no puedo asegurarlo

Mujer:
¿Querés que mire yo?

Hombre:
No. Cualquier movimiento extraño lo haría esconderse.

Mujer:
¿Qué busca?

Hombre:
Quien sabe. Sigamos con la rutina. Algún día se aburrirá y dejará de mirarnos.

Mujer:
¿Hombre o mujer?

Hombre:
Una silueta en la ventana, eso es todo lo que vi con el rabillo del ojo.

Mujer:
¿Porqué constuirán los edificios tan cercanos los unos a los otros?

Hombre:
Para que nosotros pongamos la distancia.

Mujer:
Quizás esté solo.

Hombre:
Nunca vi más de uno.

Mujer:
Seguro que nos envidia

Hombre:
Quien puede saberlo

Mujer:
¿Dos huevos o uno?

Hombre:
Uno

Mujer:
¿Fritos o poché?

Hombre:
Poché

Mujer:
¿Bife angosto o bife ancho?

Hombre:
Angosto. Ahí está

Mujer:
¿Podés verlo?

Hombre:
Sí. Ya está con la habitación en penumbras, mirando.

Mujer:
¿Ya puedo llevar la comida?

Hombre:
Traela, pero no sobre actúes. Sé natural. Cualquier cambio hace que aumente el interés.

Mujer:
Ahí voy.

Hombre:
Despacio

Mujer:
Hoy estoy nerviosa, prefiero quedarme en la cocina.

Hombre:
Si no te ve se quedará esperando durante horas.

Mujer:
Bajá la persiana y tendremos una noche para nosotros.

Hombre:
Odio tener la ventana cerrada. Me produce claustrofobia. Que cierre él la ventana. Entrá despacio.

La mujer entra finalmente. Se la nota tensa.

Mujer:
¿Así está bien?

Hombre:
Sí. Avanza, no te detengas.

Mujer:
¿Porqué no vas y le tocás su portero eléctrico y le decís que no nos mire más?

Hombre:
¿Qué prueba tenemos de que nos mira?¿Y si es un error?. Se burlará de nosotros. Pensaría que estamos paranoicos. Él tiene a derecho a mirar por su ventana.

Mujer:
Nosotros tenemos derecho a la privacidad.

Hombre:
Tranquila. Sentate y comamos. Ya se irá, se aburrirá y se irá.

Mujer:
Quizás lo que le gusta es nuestra rutina, nuestra repetición constante.

Hombre:
Quién sabe.

Mujer:
Hace más de un año que nos mira.

Hombre:
Exactamente dieciséis meses y veintidós días.

Mujer:
Fue cuando te diste cuenta. No podés asegurar que todo no haya empezado antes.

Hombre:
Es verdad. Pero intuyo que esa fue la primera vez. Nunca antes había sentido lo sentí desde ese día hasta hoy: una presencia... una intrusión... .

Mujer:
¿Sigue mirando?

Hombre:
Está. Estoy seguro. ¿Te sirvo vino?

Mujer:
Hoy no creo resistir esta tensión. La cena es nuestro único momento juntos.

Hombre:
Se movió. Está inquieto. Relajate.

Mujer:
¿Qué me relaje o que se relaje?

Hombre:
Que se relajen los dos. ¿Y el pan?

Mujer:
No compré hoy.

Hombre:
¿¡Cómo que no compraste!?

Mujer:
Fue una broma. Una broma que lleva dieciséis meses y veintidós días. Ese día te dije que no había comprado. Ahora me levanto a buscarlo. Tranquilo.

Hombre:
Despacio.

Mujer:
Sé que un día no voy a comprarlo realmente, así esto se termina.

Hombre:
Ni se te ocurra esa locura.

Mujer:
¿A quién mirará?

Hombre:
Empezás con lo mismo. No creemos competencia.

Mujer:
A veces pienso que se masturba junto a la ventana.¿No lo ves moviéndose rítmicamente?

Hombre:
Ya te dije que no. ¿Cómo podría excitarse con un matrimonio que come sus alimentos?

Mujer:
La sexualidad es tan amplia.

Hombre:
¿Tan amplia?

Mujer:
Así dicen.

Hombre:
No hagás trampa, no introduzcas el tenedor en la boca de esa manera. Esto no es una película pornográfica.

Mujer:
En la pornografía también siempre hacen lo mismo.

Hombre:
Es verdad. La vida se está tornando pornográfica entonces.

Mujer:
No te pasés la lengua por los labios.

Hombre:
No te acaricies la pierna como las putas.

Mujer:
No te sobes la entrepierna.

Hombre:
No te roces los pezones con los brazos.

Mujer:
No sé si podré resistir más tiempo.

Hombre:
Tengo una erección de grado cinco.

Mujer:
Yo estoy húmeda.

Hombre:
Control. Control.

Mujer:
¿Novedades en el trabajo?

Hombre:
Te cuento mientras tomamos el café.

Mujer:
Es verdad.

Hombre:
Yo lo traigo.

Mujer:
¿Y si fuera un ciego que solo mira el interior de sus ojos? Alguien que solo ve imágenes perdidas y pasadas.

Hombre:
Alguna vez lo pensé. Si fuera así habríamos perdido dieciséis meses y veintidós días de nuestra vida.

Mujer:
¿Novedades en el trabajo?

Hombre:
Despidieron a Fernández. Agarrate la cabeza.

Mujer:
(Tomándose la cabeza)¿¡Despidieron a Fernández?!

Hombre:
Racionamiento de personal.

Mujer:
Pobre hombre.

Hombre:
Mientras no me toque a mí...

Mujer:
¿Cuántos Fernández quedan?

Hombre:
Creo que quedan para dos meses más. Luego comenzarán por los García. Para los Pérez queda tiempo afortunadamente.

Mujer:
¡No sabés lo que pasó en el supermercado!.

Hombre:
Eso viene luego de acariciarte la cabeza.

Mujer:
Estás equivocado. Viene ahora. ¡No sabés lo que pasó en el supermercado!.

Hombre:
Es verdad. Me equivoqué.

Mujer:
Una mujer devolvió parte de sus compras porque no le alcanzaba el dinero.

Hombre:
¿En serio?

Mujer:
Era una anciana y tenía un monedero tan pero tan pequeño que solo pudo comprar un pan y una leche.

Hombre:
¡Qué difícil está la situación!. Cada día está peor. No sé dónde iremos a parar.

Mujer:
Ese gesto lo has perfeccionado y te sale cada día mejor.

Hombre:
¿En serio?

Mujer:
Somos afortunados. Al menos podemos mantener nuestra rutina. Eso es un lujo.

Hombre:
Ahora te acaricio la cabeza. Eso le encanta. Nuestra visita gusta mucho de este momento.

Mujer:
¿Cómo sabés?

Hombre:
Siento que se inclina contra el vidrio. Él siente que algo más va a pasar.

Mujer:
Quizás ahora se masturbe.

Hombre:
No te roces los pezones con los brazos.

Mujer:
No te pases la lengua por los labios.

Hombre:
No te acaricies la pierna como una puta.

Mujer:
No te sobes la entrepierna. No podré resistir por mucho tiempo.

Hombre:
Tengo una erección de grado siete.

Mujer:
Estoy anegada.

Hombre:
Control. Control. Ya falta poco.

Mujer:
Alejate porque no respondo de mí.

Hombre:
La erección es demasiado evidente para alejarme.

Mujer:
Control. Control.

Hombre:
Ya todo está en calma, el músculo duerme, la ambición descansa.

Mujer:
¿Prendo el televisor?

Hombre:
Sí, prendelo.

Mujer:
Hay transmisión en directo. Tomaron dos rehenes.

Hombre:
Seguridad era la de antes.

Mujer:
¡Qué horror ser rehén, perder la libertad!

Hombre:
Se está moviendo. Creo que va a cerrar su persiana.

Mujer:
¡Por fin!

Hombre:
Siempre puntual. Cuidado que tarda en cerrar.Le gusta echar un último vistazo por las hendijas.

Mujer:
Es eterno este momento.

Hombre:
Quizás si no volviera lo extrañaríamos.

Mujer:
¿Te parece? Es posible.

Hombre:
Ya se fue.

Mujer:
Por fin estamos solos. (Ambos se miran) Ahora estamos libres para hacer lo que queramos.

Hombre:
(Desvistiendose) ¡Cómo me gusta sacarme este traje!

Mujer:
(Desvistiendose) ¡No hay nada como soltar la carne!

Hombre:
Yo apago esta luz. La luz del televisor alcanza.

Mujer:
Es perfecta.

Hombre:
(Los dos se aproximan a la ventana) Los del quinto piso están tomando la sopa. Seguro que él hace ruidos al beberla. Ella sí que lo hace como una dama.

Mujer:
La del duplex barre de noche. La muy tonta no sabe que trae mala suerte.

Hombre:
Es una artista tomando la sopa....

Se funde la luz de la habitación. La luz que entra del exterior recorta las siluetas de los dos en la ventana.

Telón

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